Nuestro cuerpo es sabio y tiende siempre al equilibrio, por eso cuando sufrimos traumas, para protegerse tiende a localizar el dolor en determinados puntos y encapsularlo, con el fin de que no afecte al funcionamiento global de nuestro organismo.
Por ello a lo largo de nuestra vida, nuestro cuerpo se va llenando de estos pequeños, o grandes quistes energéticos, tras los que se esconden emociones no resueltas, que a la larga pueden afectar mucho nuestro equilibrio físico mental o emocional.
A través de ésta técnica, se van liberando estas concentraciones de energía, integrándolas en nuestro sistema, logrando un estado de mayor plenitud a todos los niveles.
|